Detesto sentir lo que siento porque sé que no es bueno…nunca pasó nada y probablemente no hubiera pasado mucho, pero bastó un día para que sus acciones me hicieran dudar de lo que realmente sentía o pudiera sentir con respecto a mí. Si tan sólo no me hubiera percatado de ese detalle, si tan sólo no lo hubiera comentado jamás con nadie, si tan sólo su lenguaje corporal no hubiera sido ese…
Detesto pensar en el “Si hubiera…”, un futuro más temible que el incierto por venir ya escrito: Y si me hubiera quedado, y si me hubiera convertido, y si hubiera intentado algo más, y si hubiera…
Al menos el 83% de mi día estoy pensando en él y no entiendo porqué demonios lo hago si nunca nada pasó. Cada vez que lo veo conectado o simplemente paso por su muro no logro decidir qué hacer, no sé si eliminarlo o hablarle francamente o hablarle como si nada o sólo dejar que todo siga igual sin que nada pase. Creo que no tengo las agallas para hacer ninguno y no sé si algún día las tenga. Lo peor del caso es que aunque me atreviera a hacer algo, su fantasma seguiría cerca porque vive prácticamente al lado y aunque no sepa exactamente donde…sé que paso cerca de su casa TODOS los días. Vive cerca y su Capilla está practicamente cruzando la calle…si salgo los domingos, sé que está allí y no puedo evitar voltear. A veces incluso he pensado en regresar…sé que me recibirían con los brazos abiertos, pero no sería más que vil hipocresía de mi parte.
Tiene tantas admiradoras que siento celos de ellas…después solo siento vergüenza de mí misma pues parezco una tonta admiradora más y en ocasiones hasta acosadora, pero ya no puedo evitarlo.
Ya no quiero pensar en él, ya no quiero…
